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Colorado

Tiene Alma

Texto: Patricia Vasconcelos

Fotos: Emma Lozano – Nikon Ambassasor Mexico y Cortesía Visit Colorado

29/04/2026

15 mins.

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Se trata de una de las principales ciudades del país, cosmopolita y bien conectada con el resto del Estado.

“Los viajes ilustran” es una frase que ya quedó atrás. Hoy los viajes alimentan la memoria y ésta, al espíritu. Eso sí, sólo a aquéllos dispuestos a vivir y a mantener ojos, oídos y mente bien abiertos, y no sólo por las vistas de las Montañas Rocosas cuando el Estado se recorre por carretera –que es lo más aconsejable–, sino porque, sin importar cuántas veces se visite, siempre hay una historia distinta más allá de ellas, y de nosotros mismos… No es casualidad que Denver sea la puerta de entrada por accesibilidad aérea, pero también porque es la más conveniente carta de presentación. Se trata de una de las principales ciudades del país, cosmopolita y bien conectada con el resto del Estado. Histórica, pero libre –capital de uno de los dos primeros Estados en legalizar el consumo recreativo de la marihuana– y una de las principales productoras de cerveza en Estados Unidos. En Denver se respira libertad.

Todo está bajo control y Denver sigue reglas en cuanto a la venta y consumo de marihuana. A pie de calle, no escondidos, para nada cohibidos, se ubican Spas y bares que ofrecen esta planta en diferentes presentaciones y con distintos fines. ¿Enoterapia en Italia y España? Bienvenida.

Aquí ella hace lo suyo en tratamientos relajantes y aromaterapia. Para tomar un tratamiento, consumirla o simplemente echar un vistazo, es preciso mostrar el pasaporte u otra identificación oficial, válida internacionalmente. Así es, hay que ser mayor de edad y hacer una breve introducción sobre el propósito de la visita. No hay mayor ciencia, para consumirla responsablemente basta con seguir el mismo protocolo que con las bebidas alcohólicas: nunca en la vía pública; pero en hogares, bares y restaurantes, basta con ceñirse a las reglas de la casa, en las áreas destinadas para ello.

Union Station, Denver. Foto: Emma Lozano

En el 1626 de Wazee St., Rockmount Ranch Wear es el “Símbolo del Oeste”. Abierto desde 1946, ostenta ser el que viste a los principales personajes de la región. Su fundador, Jack A. Weil, lo atendió hasta los 107 años. Mascadas, bandanas, camisas, sombreros, cinturones y accesorios para todo tipo de personalidad… incluso aquéllos que jamás estuvimos en “Wild Wild West” encontramos algo interesante que portar. Es todo un viaje por el tiempo.

El esquí en Denver es una actividad casi obligatoria, pero la ciudad bien vale la pena ser recorrida con otra mirada, especialmente si se trata de un viaje sin niños. The Crawford es el hotel ideal para iniciar esta travesía, por su ubicación dentro de Union Station. Es céntrico, así que se puede recorrer prácticamente la ciudad a pie y de la misma forma llegar a excelentes restaurantes, como Brutø –cocina mexicana contemporánea, una estrella Michelin–, donde el chef Michael Díaz de León muestra a los comensales la importancia de la cocina –en todas sus acepciones– en el ámbito de la cultura mexicana. Sea cual sea el plan, el cordero en taco estilo callejero y el kushiyaki de pierna de cordero molida con una quenelle de mole chichilo no pueden faltar en la mesa. ¿Mocktails? El Mai Tai con cebolla quemada. Si lo que se busca son sabores igualmente caseros pero internacionales, la Tavernetta ofrece un ambiente cálido y relajado en el que Tagliatelle con langosta de Maine, tomate deshidratado y apio –pasta hecha a mano– y el Tiramisú hacen que los frecuentes visitantes de Denver vuelvan una y otra vez.

Winter Park, calentando motores

Estratégicamente ubicado en Union Station, The Crawfordcuenta con restaurantes, cafeterías y hasta puestosde flores, como aquellas estaciones del s. XIX, pero tambiéntodas las comodidades en el interior de sus habitaciones.

Aquí mismo puede abordarse el tren que lleva a Winter Park en sólo dos horas y media. Esta escala en la travesía es el punto ideal para empezar a internarse por los deportes de nieve durante el invierno y otros como el hiking y el ciclismo en verano. Con más de 75 años de historia, Winter Park es la cuarta área de esquí más grande de Colorado, pero lo más destacable es sin duda el servicio amigable. Como en un auténtico parque de diversiones, ofrece pistas para todos los niveles, pero sise es principiante o ha pasado un tiempo considerable sin esquiar en nieve, es el lugar ideal para desempolvarse y prepararse para emprender el vuelo –o el recorrido por carretera– hacia otras pistas que requieren mayor destreza en Aspen, Telluride y Breckenridge.

Winter Park: Su invierno encanta con esquí inigualable y paisajes impresionantes.

Breck, el “corazón” de Colorado

Toda pasión tiene una historia de fondo, de lo contrario, no merece llamarse así. La vibra que se respira en Breckenridge tiene una explicación y, para entenderla, debe vivirse más allá de las pistas. No se trata únicamente de su privilegiada ubicación entre colinas; este destino de esquí, que ha cobrado relevancia entre los más conocedores, guarda una parte importantísima de la historia de Estados Unidos. Todos los locales en Breckenridge –restaurantes, bares, Spas, boutiques, museos…– conservan la arquitectura victoriana del s. XIX. El Art District cuenta con galerías, arte público, espacios de actuación y negocios creativos, así como lugares para tomar talleres cortos de pintura y cerámica. Hay que decirlo, recorrer Breckenridge a pie, mientras se escucha la historia de sus primeros habitantes, es una verdadera delicia. Por supuesto, cuenta con estupendos restaurantes, pero su historia, como todo aquello que se ama, es lo que atrapa y hace que quien lo pisa por primera vez se convierta en un huésped recurrente.

Y es que, de entre todas las ciudades de Colorado, ésta es la que mejor conserva y destaca entre sus visitantes los recuerdos de la Fiebre del Oro de 1850, durante la cual la región se vio poblada por inmigrantes en busca de riqueza y, aunque muchos no lo consiguieron, establecieron las bases para hacer de esta región una zona minera que contribuyó al desarrollo económico del país. La recomendación es acercarse a la oficina de turismo de la ciudad, en Main Street, donde el staff cuenta con un amplísimo conocimiento de la historia… y dotes de actuación. Las mismas calles que durante el día derrochan cultura y nostalgia, por las noches se transforman en interesantes corredores de restaurantes y bares, desde jazz y blues que acompañan platillos de autor, hasta lugares de música electrónica en vivo, que cierran hasta la madrugada.

El invierno en Colorado revela una mezcla mágica entre deportes y fauna montañosa.

Aspen, the lady who stays classy

“Algo tiene Aspen que quien habita en esta ciudad por unos meses se queda toda la vida”. Esta frase resuena en cada rincón de la ciudad… y en la memoria de quienes la visitamos por unos días. Aspen cuenta con una muy pequeña población oriunda; la mayoría de sus habitantes ha residido en ella por más de 30 años, pero ha llegado de otros Estados del país y son suficientes unas cuantas horas de charla con ellos para descubrir y entender por qué: las mismas horas que bastan para enamorarse de la misma manera.

Con más de 3,400 m de altura, Aspen Mountain es más pequeña que su vecina Snowmass, con casi 4,300 m, y son dos de las montañas operadas por la compañía Aspen/Snowmass, al lado de Buttermilk y Aspen Highlands. Firmas como Montcler, Prada, Kemo Sabe, Odd Molly, Daniel’s Antiques, Explore Booksellers y hasta Rocky Mountain Pet Shop, se han instalado en la ciudad, rodeadas por restaurantes fine dining locales e internacionales. The Little Nell se ha colocado como uno de los dos favoritos entre los visitantes frecuentes de Aspen, no sólo como hotel, sino por sus restaurantes, ampliamente recomendados como après ski.

Incluido en la Guía Michelin, Element 47 sirve Wagyu criado en Cross Creek Ranch, caviar y Dry Aged Rohan Duck, entre otras especialidades, únicas en la ciudad, así como una de las más completas cartas de vinos. En el Wine Bar, abierto desde las 3:30 pm, se puede escuchar al DJ tocando vinilos de todas clases, mientras se disfruta una cata de sus bien seleccionadas etiquetas. The Sundeck, ubicado en la parte alta de Silver Queen Gondola, ofrece vistas espectaculares de la montaña y las mejores hamburguesas après ski, con una copa de champagne para relajarse entre amigos, antes de continuar la noche. Sin duda, uno de los secretos mejor guardados en la vida nocturna de Aspen es Hooch, un acogedor y magníficamente diseñado speakeasy que abre desde las 5 pm hasta la 1 am.

Sin embargo, es recomendable llegar antes de las 6 pm si se quiere encontrar un lugar para disfrutar cómodamente la mejor coctelería de la ciudad. “It’s A Celebration Bitches” (whiskey, vermouth, Barolo Chinato, angostura y cereza), “Pimp’s Cup” (infusión de pepino, mora, fresa y frambuesa, jerez, pimienta negra, ginger ale y menta) y “Crush On You” (Sauvignon Blanc, infusión de papaya, ralladura de naranja, ron de piña, néctar de guayaba, jugo de piña y cítricos) son algunas de sus creaciones.

Ubicado a un costado de las oficinas de Aspen Times, Hotel Jerome es la cereza del pastel. Desde 1889 ha sido el centro social por excelencia en Aspen.

Tan clásico como la ciudad en que se ubica, Jerome cumple con las fantasías de todos sus visitantes; sea por après ski, una experiencia epicúrea o unos cocteles a medianoche, este recinto transporta en el tiempo. Bad Harriet, el bar nombrado en honor de la esposa de su fundador, Jerome B. Wheeler, celebra a las mujeres trascendentes a lo largo de la historia con los nombres de sus cocteles. Un menú degustación de cocteles y tapas se encuentra disponible en esta histórica barra, auténtica y sin pretensiones. “D Lady” (ginebra, sauco, té negro, limón y clara de huevo) y “Amelia” (Bourbon, Amaro Nonino, limón y Aperol) forman parte de la carta, aunque también se encuentran clásicos como Old Fashion y Negroni. Por su parte, J-Bar que, durante el s. XIX recibía a mineros y vaqueros (con todo y caballos), ofrece estupendas hamburguesas, cocteles clásicos y cervezas artesanales. Por cierto, aún conserva la máquina registradora original Chinoiserie Chippendale y el espejo detrás de la barra, útil en aquella época para que los presentes vieran entrar al enemigo a sus espaldas.

La Sala, que hoy funge como lobby, vale la pena para una pausa especial, durante la cual viajar en el tiempo.

La góndola de Aspen en invierno ofrece vistas impresionantes mientras transporta a los entusiastas hacia emocionantes aventuras en la montaña.

Telluride: lo más emocional de Colorado

Algo corre por las venas de Telluride, más allá del mecanismo instalado en el subsuelo para derretir la nieve y el hielo, principalmente en las aceras –cabe decir que fue una de las primeras ciudades del mundo en hacerlo–, y del característico logo cuya “T” simboliza el pico que los mineros de la región –la principal fuerza de trabajo de entonces– utilizaban hace 150 años… Aquí se respira una vibra que ninguno de sus vecinos ha podido, ni podrá presumir jamás. La sonrisa en cada uno de sus habitantes –sin excepción– no hace pensar más que en felicidad. Sus montañas inyectan vida, esa vida con la que todos soñamos.

Aquí la gente vive y llega de visita para ser feliz. Nadie se preocupa por publicar a qué vino, ni por hablar de lo que hizo, de lo que comió, lo que bebió o lo que vio. En Telluride “todo está bien”; no hay prisa, pero nada ni nadie se para. Se respiran seguridad, paz, tranquilidad y la actividad no se detiene: está presente en cada segundo y por doquier. Aquí no se “desconecta”… aquí se vive. La mayoría de sus habitantes nació en otros lugares y llegó para quedarse. Les sucede a todos, sin excepción, pero se requiere de mucho valor para dejar todo atrás y venir sólo para ser feliz. Algunos de ellos han fundado restaurantes, como la Top Chef Eliza Gavin, propietaria de 221 South Oak, y autora, entre otros platillos, de Pair of Lamb T Bones with Peanut Coulis, el mejor cordero del mundo, sin temor a equivocarse. Sobre la avenida principal, Colorado Avenue, las compras encuentran el mejor comienzo en Society Shop, gracias a sus diseños únicos y su barra de whisky y vino, en la que vale la pena tener una muy interesante charla con sus dependientes. A sólo un par de cuadras, se debe destinar al menos una hora para adentrarse en Crossbow y admirar, elegir, diseñar y volver a admirar.

Aquí se escuchan con atención a los expertos, se prueban sombreros de distintos estilos, se eligen accesorios para diseñar él o los elegidos, se imprimen las iniciales del nuevo dueño y se admira la flamante creación. En Ah Haa School for the Arts cada una de ellas es cobijada y exhibida con el amor que merece. Sin importar la edad y el grado de experiencia, aquí todos son bienvenidos para admirar, percibir y manifestar sus propias emociones a través de la pintura, la literatura, la escultura y la gastronomía, solos o guiados por maestros expertos en cada disciplina, incluidos chefs galardonados a nivel nacional e internacional.

American Academy of Bookbinding

Cobijado por las imponentes Montañas de San Juan, donde la belleza natural se fusiona con la expresión artística, se encuentra también el American Academy of Bookbinding (AAB). Este oasis cultural es una joya escondida que combina el encanto del entorno de picos nevados con la elegancia literaria y ofrece, a los amantes de los libros, una experiencia única e inolvidable. Fundado en 1993 por las renombradas encuadernadoras Tini Miura, Einen Miura y el pintor Daniel Tucker, el American Academy of Bookbinding es un programa del Ah Haa School for the Arts que ha florecido como un centro de aprendizaje dedicado a la preservación y desarrollo de las artes de la encuadernación y la restauración de libros. Este Instituto ha atraído a estudiantes de todo el mundo, ansiosos por sumergirse en el arte antiguo y contemporáneo de dar vida a los libros, con programas educativos de clase mundial, que abarcan desde los fundamentos de la encuadernación hasta técnicas avanzadas y la restauración de obras antiguas. Con regularidad, la Academia organiza eventos culturales, charlas y exhibiciones que destacan la riqueza de la encuadernación como forma de arte. Estos eventos no sólo atraen a la comunidad local, sino que también establecen al AAB como un centro vital para la apreciación de la creatividad y la cultura a nivel internacional.

El American Academy of Bookbinding, asociado con el Ah Haa School for the Arts, destaca como un prestigiado instituto internacional de encuadernación de libros en Telluride.

Telluride ofrece una vida nocturna única en comparación con sus vecinos de Colorado, destacada por su ambiente cálido y animado.

Telluride After Dark

A la hora de la cena, descubra una experiencia gastronómica sin igual en el restaurante “there…”. Este rincón culinario alegre, atrevido, dinámico y cuidadosamente entrelazado con la esencia de la comunidad, destaca por su personalidad única, una interesante coctelería artesanal y su propuesta gastronómica exquisita. No se pierda los Bao Buns de Pato Confitado y el Kushiyaki de Wagyu con cebollas caramelizadas, verdaderamente sublimes.

Sumérjase en un ambiente acogedor que deja una huella duradera en los paladares tanto de lugareños como de visitantes, convirtiéndolo en un destino imperdible de Telluride, que requiere una estricta reservación anticipada.

La vida nocturna también es distinta en este destino. En Historic Sheridan Opera House todos parecen conocerse.

Al entrar, se elige algún trago en la barra para llegar al salón del segundo piso, en el cual se ofrecen conciertos de distintos géneros a lo largo del año, y cuyas ganancias se destinan a organizaciones benéficas y pequeños negocios. Ha sido incluida en el National Register of Historic Places. Telluride no es un “destino de esquí” porque aquí el snowmobiling, la escalada en hielo, los trineos, las caminatas en la montaña, el fly fishing en el río Uncompahgre, el heliesquí, las compras, la vida nocturna, los bares, los restaurantes y el après ski son la mejor excusa para charlar durante horas con quienes queramos, empezando por nosotros mismos. Aquí no se platica de lujo y exclusividad, porque lo único que no tiene cabida en Telluride son las obviedades. Para hablar de estas actividades, una mención especial merece Madeline Hotel & Residences, ubicado al pie de la pista, y el único en la ciudad que ha recibido, por tercer año consecutivo, las Cinco Estrellas de Forbes Travel Guide.

Cuenta con su propio Ski Concierge y sus huéspedes tienen acceso a la fábrica de Wagner para diseñar sus esquís personales. Lo que lo hace verdaderamente único en este sentido es contar con un Curador de Experiencias, y Lauren Schreiber es el personaje clave. Ella conoce todo y a todos en Telluride: restaurantes, bares, tiendas, galerías, deportes y personajes con historias entrañables. Vale la pena cambiar el esquí por una mañana de snowmobile con Telluride Outfitters, y otra de escalada en hielo de la mano de San Juan Outdoor Adventures.

Cabe señalar que no hace falta ser un experto y tampoco haberlo ya hecho aunque sea una vez, y que son, en definitiva, dos de las actividades más divertidas y enriquecedoras de toda una vida. Dentro de Madeline, el après ski brilla en la mirada de cada huésped –adultos de todas las edades, niños, bebés, familias y grupos de amigos–, junto con el Spa, sus dos restaurantes a cargo del chef Zachary Ladwig –Black Iron Kitchen & Bar y Timber Room–, las chimeneas para saborear s’mores al lado de la alberca y los jacuzzis en el rooftop con vista hacia las montañas de San Juan, que eriza la piel… Todo hace pensar que uno ya había estado ahí, pero no es así porque este lugar es único y sólo habíamos soñado con él. Unos Four Corner Chilaquiles con huevo, jalapeño, guajillo y frijoles negros, o un Carpaccio de Fruta Exótica y una selección de jugos naturales únicos en la región, en Black Iron Kitchen & Bar, o en la habitación con vistas a las montañas, inyectan energía para toda la mañana. Durante el lunch, una Four Corners Fondue, acompañada por cordero de Colorado, trufas negras o papa, y una Dove Creek White Bean Ribollita con kale, tomates San Marzano y parmesano añejo devuelven al alma el calor de hogar, acompañado con un Prosecco, precedido por un Prospector Double Rye, Tequila añejo, Mezcal, Curaçao infusionado con bitters de naranja y limón, jalapeño, agave y licor de falerno. Las 4 de la tarde son la hora del Alphorn, en el que Bryan Woody, el director del hotel, acompañado por Cheyenne, su “pequeño” Bernese de la Montaña, da inicio a las celebraciones del après ski con un estilo puramente alpino, y todos los huéspedes se unen con una copa de champagne. El après ski no está sujeto a discusión: Timber Room es el sitio ideal donde el arte se encuentra presente en cocteles como New Fashioned o un Woody’s Manhattan –sus propias adaptaciones de los clásicos de los años 20–, acompañados por quesos y charcutería, caviar o langosta de Maine.

Sus reconocimientos no son obra de la casualidad. Madeline ofrece experiencias que nadie más brinda en Colorado: un servicio de primer nivel a cargo de personas que lo disfrutan y agradecen todos los días, una gastronomía de clase mundial y una calidez de la que nadie quiere desprenderse. Por eso, como los amores verdaderos, hace volver una y otra vez, olvidándose de cualquier otro “destino de esquí”.

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